Que no cunda el pánico
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Aunque la primera fue a baja velocidad y la segunda en una parte bien rápida del circuito, lo cierto es que las dos caídas de Pedrosa fueron muy parecidas: pérdida de la rueda delantera en curvas de derechas. Yo estaba a pie de pista en la primera caída y pude ver como Dani, una vez paró de deslizar por el asfalto, antes de levantarse se quitó el guante de la mano. Se la miró, se puso en pie y caminó despacio hacia la moto. Se acercó a su nueva RC212V y, al ver que estaba para llegar a boxes, se enfundó de nuevo su guante. De aquella caída salió tocado y en la segunda no tuvo tanta suerte. El médico presente en el circuito le adelantó que no creía que hubiese fractura, pero Pedrosa insistió en que se había roto y tenía razón.
Por suerte, lo malo no ha sido lo peor, ya que hay gran diferencia entre romperse un metacarpiano, como se ha roto, y un escafoides, como se dijo en un primer momento. Una diferencia que llevará a Pedrosa a estar en el dique seco tres semanas en lugar de meses. Fue un jarro de agua fría, pero el parte médico permite pensar que en unas semanas el espectacular incidente de Sepang será recordado como un mal trago y no como un drama. Eso sí, un mal trago en un momento en el que hay por delante una moto nueva por desarrollar y una montaña de neumáticos que probar. No ha sido el mejor comienzo, pero que no cunda el pánico, hay tiempo.



