Yo digo Juan Mora

Nuestra Selección es el coco

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Una Selección doble medallista olímpica, campeona del Mundo, subcampeona de Europa, no podía entrar en la segunda fase del Europeo de balonmano como cordero que va al matadero. Sigue dependiendo de sí misma y ahora sí que los jugadores han recuperado la confianza y aumentado la autoestima. Andaban ellos un poquito bajos de moral, porque el palo ante Hungría fue muy fuerte y la victoria ante Bielorrusia no les dejó ni calientes ni fríos; contaban con ella, pero les mosqueó que los árbitros permitieran acciones que impidieran una abultada goleada. Además, las bajas de Barrufet y de Uríos se palpaban en el ambiente, que a todo se agarra uno cuando las cosas no salen como se esperaban. No pintaban bien las cosas.

No pintaban hasta que nuestros jugadores se portaron como los campeones que son. Si ya lo decía Pastor en la víspera: "El coco somos nosotros... para bien y para mal". Pues ayer fue para bien. Tremendo partido. Como si fuera en Alemania. Dos mil alemanes en las gradas contra media docena de chavales de Aranda de Duero y las infatigables seguidoras de la Selección, Marisol y Pilar. No sólo había necesidad de hacer las cosas bien; también ganas, porque Alemania lleva un tiempo cerrándonos puertas: aquel inolvidable partido de los Juegos de Atenas con dos prórrogas y aquel bochornoso del último Mundial por el arbitraje. La victoria, por eso, tiene doble valor: por sí misma y porque ahuyenta fantasmas. El viento ha cambiado.

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