No me chilles, que no te veo
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Las actuaciones de los árbitros en el fútbol español van de mal en peor y en algunos casos no sólo están amparadas en errores incomprensibles sino que ya entramos en el esperpento. El último caso ridículo se produjo en Palma el sábado cuando Ramírez Domínguez demostró que si los árbitros antes no veían ahora ya tampoco oyen. La confusión de un cántico por otro, llegado desde la grada, puede crear un problema donde no lo hay y este es el caso que nos ocupa.
No es de recibo que un colegiado confunda "Trejo, Trejo" por "Negro, negro" con lo que eso implica y la rectificación debería ser inmediata y no me refiero a los Comités, que para eso están, sino a quien comete el error. Porque si de algo adolece el arbitraje de este país es de la normalidad de decir: "Perdón, me equivoqué". Mucho mejor nos iría a todos si los árbitros asumieran sus errores con normalidad. Entiendo que al acabar un partido haya calentones y que se mantengan los lunes tras reflejarse en los papeles la jornada del domingo. Pero si los árbitros valoraran sus partidos los martes en ruedas de prensa, todos entenderíamos sus errores y sus consideraciones ante situaciones como las que vivimos cobrarían normalidad. De momento: si antes no veían, ahora no oyen.




