Yo digo Pedro P. San Martín

Dos 'ovejas blancas'... por ahora

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Robben y Guti no llegan al rango de 'ovejas negras' en la plantilla del Real Madrid, pero están en la senda de lograr tan nefasto mérito. No pegan con el decorado: el equipo anda líder, cabeza arriba, henchido de buen hacer, mientras el fichaje estrella y la eterna promesa viven empeñados en oscurecerse a fuerza de brazos caídos. Robben y Guti no andan en sintonía con el entorno, cada cual con su pleito pobre sobre la mesa, incapaces de venirse arriba ante las adversidades.

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El holandés no arranca, arrugado por el miedo a las lesiones, escatimando esfuerzos y lejos de ese Robben de los mejores tiempos en el Chelsea. Ha perdido la identidad a base de tirones musculares y, lo peor, se ha enclaustrado. Dicen en el vestuario que no transmite seguridad ni alegría, que está de bajón permanente y arrogante. Este no es el Robben que necesita Schuster ni el que vale 36 millones. El Robben que espera el madridismo es aquel de la zurda como un látigo. Hoy el Bernabéu, condescendiente, le reabrirá el crédito.

Igual que a Guti, un talento sin discusión, pero también un futbolista ciclotímico. Schuster le exprimió hasta crear un 'Madrid Gutidependiente'. O él o nadie ponía sentido al fútbol. Tocó el cielo porque no se ha de negar que en sus botas reúne repertorio para ser titular. Pero... Una roja en Murcia le sacó del carril. Schuster comenzó a dudar de Guti, de su constancia, de su madurez. Es la historia de siempre, otro capítulo de desencanto. Guti tiene ahora la palabra: o se rehace o será 'oveja negra'. Como Robben.

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