Yo digo Juan Mora

Una regata en el infierno

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Cuando lea estas líneas, la cabeza de la flota de la Barcelona World Race estará navegando por una zona que los servicios internacionales de salvamento marítimo han calificado de máximo riesgo por la presencia de icebergs. Tres barcos ya se han adentrado en ella, entre Suráfrica y Australia, obligados por el anticiclón que hay al norte del paralelo 50. En una vuelta al mundo sin escalas, a veces hay que tomar estas difíciles decisiones: quedarse parados por la ausencia de viento o buscarlo aunque haya que bajar hacia la Antártida, por debajo del paralelo 52, donde aguardan los icebergs y los terribles vientos que provocan que cuando se navega por debajo del paralelo 50 se diga que se hace a través de los 50 aulladores.

Así de tremenda es una regata. Una aventura al límite, de la que podemos saber a través de las modernas comunicaciones y de los servicios de prensa de la regata, que nos advierten de la situación extrema que afrontan los barcos. Un navegante, Roland Jourdain, comunicaba ayer a la organización: "Llevo puestas cuatro capas de polares y tres pantalones, mi máximo de vestimenta. Se van turnando la lluvia y la nieve. Hace un frío infernal". Tres barcos en ese infierno blanco, cuatro que tarde o temprano se meterán también en él y dos ya retirados, uno de ellos sin mástil, navegando a la deriva a la espera de que dentro de dos días un barco de auxilio pueda llegar hasta él. Esto es la Barcelona World Race. Salió hace 32 días y llegará...

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