Yo digo Nika Cuenca

Protagoniza un cuento de Navidad

Nika Cuenca
Redacción de AS
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Koikili (Cecilio en euskera) reconoce sin tapujos que de haber tenido ayudas para crecer en la lucha libre no estaría jugando a fútbol. Todo apoyo a los practicantes de su primer deporte es poco, por lo que aceptó encantado medirse a su ex compañera de entrenamiento y vecina Maider Unda. Su sorprendente irrupción en el Athletic recompensa el abandono de una disciplina tan bella como poco reconocida. No le ha tocado la lotería. Fue llamando de puerta en puerta. Las lesiones le lastraron en el filial de Osasuna, que le dio la baja de dudosa manera. Incluso probó sin suerte con el Lemona en Tercera. No tuvo ficha. El Sestao River, donde jugó con orgullo su fallecido abuelo Juanito, hizo de trampolín y allí, martilleando al rival con su zurda, se empezó a forjar un cuento de Navidad. Koikiller, como le llamaban en la caseta verdinegra por su relación con el gol, fue valiente fichando a su edad por otro filial. El Lorca le ofrecía 150.000 euros por dos años. Y él madrugaba cada día para trabajar en una oficina.

Es un atleta, una roca. Jugaba de cine a la pelota, subía y bajaba el puerto de Urkiola en bici a toda máquina... Tan rápido, que con diez años se dio un guantazo tremendo, llegó como pudo a Durango y le querían inmovilizar. No se dejó, luchaba al día siguiente en Madrid. Ganó.

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