De este gran Trofeo salió Butragueño

Honrar la memoria del mejor presidente de la historia del fútbol no debe ser fácil. Y menos para un club que se quedó descabezado y sin galones tras la muerte de Don Santiago en 1978. El corazón del fútbol se paró en seco. No olvido que todos los partidos de la primera jornada del Mundial de Argentina guardaron un respetuoso minuto de silencio en recuerdo del pionero que obró el milagro llamado Real Madrid Club de Fútbol. Luis de Carlos tuvo claro que el Trofeo Bernabéu debía ser algo especial, acorde con la leyenda de su predecesor. Y así fue desde el primer día. De hecho, la leyenda negra con el Bayern se incrementó en aquella primera edición, en la que se llevaron esa mega ensaladera que pesaba tanto que necesitó los brazos hercúleos de medio Bayern para levantarla al cielo de Madrid. ¡Qué chasco!
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Pero el Trofeo Bernabéu ha dado mucho más que noches de broncas germanas y zapatazos de Adriano para desesperación de Casillas. Aquí vi por primera vez a un juvenil adolescente de 18 años, pecoso y rubito, llamado Butragueño. Él participó en los partidillos previos que se disputaban con las categorías inferiores. Un semillero de talento que dio pie a una de las grande leyendas del madridismo de siempre: el Buitre. También recuerdo un desafortunado gol de Hierro en propia meta, que dejó marcado a Jaro para el resto de su trayectoria en Chamartín. O la exhibición del Ajax de Bergkamp en una edición, en el año olímpico de Barcelona (1992), en el que la Quinta del Buitre dio síntomas de decadencia...
Lo bonito es que el Trofeo Bernabéu se ha convertido en una especie de Operación Triunfo donde todos quieren presentar su candidatura. Lo hizo Portillo ante el River Plate, en un partido que sirvió para reivindicar a los Pavones en un homenaje sentido a Alfredo Di Stéfano. También quedará para el recuerdo el baño táctico que Hugo Sánchez le dio a mi admirado Camacho en la visita de los Pumas mexicanos. Los aztecas ganaron (0-1) y el de Cieza descubrió ese día que su segunda etapa en el banquillo del Madrid ya tenía fecha de caducidad. Así es el Trofeo Bernabéu. Como Don Santiago. Grandioso.



