Los controles van a tiro hecho
Noticias relacionadas
Tres de cada cuatro ciclistas que han subido al podio de las tres grandes vueltas en los últimos diez años se han visto salpicados por el dopaje. Muchos dieron positivo. Esto demuestra la eficacia de los controles. El positivo no saldrá a la primera, quizá tampoco a la segunda, pero acaba saliendo. Hace años que se cambió la estrategia de los controles. Como hacérselos regularmente a todos los deportistas - ciclistas en este caso- es carísimo, se centran en aquellos que presentan unos valores anormales, evidencia de que se dopan con microdosis. Da la coincidencia de que estos corredores bajo sospecha son generalmente los que ganan; así se matan dos pájaros de un tiro. Se pilla al tramposo y la sanción tiene carácter ejemplar.
Los controles hoy en día no se hacen a ciegas ni al azar. La UCI tiene un amplio listado de ciclistas sospechosos. Por eso las palabras de su presidente McQuaid discutiendo el caso Valverde a Lissavetzky no eran gratuitas. Le dijo que el ciclismo español estaba bajo sospecha y no sólo por Valverde. Habrá pocos positivos, pero los niveles que muestran los controles los rozan. Tarde o temprano caerán, salvo que den marcha atrás. Basta que coincida un control con la reciente ingestión de una sustancia dopante o que el organismo sufra una baja en sus defensas para que aparezca el positivo. Ahora esa frase tan manida de "he pasado veinte controles y no me han encontrado nada" ya no vale. Eso indica que está bajo sospecha.




