Nada del mensajero del miedo
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Suele ser una excusa típica de los entrenadores amarretes eso de que fuera de casa no tienen por qué dar espectáculo. Lo dicen generalmente los que tampoco lo buscan en su propio terreno de juego. Pero dicho en boca de Laudrup, no hay miedo. Hasta él mismo se puso colorado al decirlo. El danés sabe que su equipo no está obligado a dar espectáculo, pero sí a intentarlo. En el Coliséum o en San Siro, para eso pagan los aficionados una entrada, para eso habrá un centenar de azulones que se peguen un viaje a Zaragoza y para eso es un discípulo aventajado de Cruyff. Algo se le habrá pegado.
Esa ha sido su gran virtud. No viró en las malas y no cambió su sistema y su apuesta cuando el descenso y las críticas acechaban, pese a que el equipo recibía goles como churros. Más serios y más agresivos, pero no más defensivos. El Getafe ha cambiado y hay quien dice que ahora juega peor al fútbol que al principio de temporada. No es verdad. Laudrup ha sido inteligente, ha dejado a sus jugadores pensar en alto y ahora se quiere el balón como antes, pero se aprietan más los dientes en labores defensivas. El danés no habla con miedo y tampoco lo transmite. Que disfruten en La Romareda. Seguro que habrá espectáculo.




