Papá piernas largas
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No soy partidario de las renovaciones que se entienden como un homenaje a los años de servicio. Esa política apalanca en la plantilla a jugadores mayores con sueldos gruesos y egos largos. Pero esto es diferente. Van Nistelrooy, además de fútbol (mucho) y gol (42), tiene cabeza. Y no hablo del remate, sino de educación, del respeto a los viejos valores. De hecho, se trata de uno de los jugadores más apreciados por los jóvenes de la plantilla y es un referente para el resto de los holandeses del equipo. Esa capitanía moral vale oro y sugiere que no habrá traumas cuando tenga que dar paso y minutos a otro delantero más joven.
Y no es que intuya que Van Nistelrooy es un hombre de orden: es que lo sé. Tengo un amigo que es vecino suyo. Y le pregunto, naturalmente. Me cuenta que Ruud saluda amable cuando se cruzan y que le ha visto jugar con niños en la rotonda de hierba que comparten varias casas, un conjunto de adosados de los que usted y yo querríamos medio, pero que están lejos de las fortalezas con discoteca que imaginamos como refugio de las estrellas del fútbol y del rock (que a veces se confunden). Así que la vecindad da para pocos chismes: Van Nistelrooy hace vida de padre de familia. Y debe ser vocacional, porque continúa ejerciendo en el campo. Alguien así no debe cambiar nunca de rotonda.



