"Papá, no quiero dejar el colegio"

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Hay muchas cosas que hacen de Bojan una promesa distinta, especial. A sus 17 años, al de Linyola no le ciegan los abrumadores focos que persiguen a delanteros prodigio de nuestro país y de los que sólo Raúl y Torres parecen haber sobrevivido en los últimos años. Un ejemplo de su forma de ser es la conversación que mantuvo con sus padres cuando comenzó a despuntar en el Barça. Los entrenamientos matinales le obligaron a cambiar los horarios típicos de un chico de su edad, pero motu proprio les dijo que quería continuar acudiendo al colegio, aunque sea por la tardes o recuperando las clases cuando fuese posible: "Sé que es importante para mi formación y además me gusta", les dijo el chico, especialmente lúcido en matemáticas.
Por eso, ante el miedo de que el éxito y la fama le puedan desviar de su camino, sus padres están tranquilos. La humildad es algo que siempre ha perseguido al joven crack del Barça, como bien saben los que le conocen, y no parece ser el prototipo de chaval que pueda perder la cabeza. De momento, este pasado fin de semana aprovechó los días de descanso para acudir a su pueblo y ver a la familia y a los amigos de toda la vida. La intención es ser el mismo de siempre, aunque su facilidad para hacer goles le esté convirtiendo poco a poco en una estrella mediática. Eso sí, su carácter ganador no lo olvida nunca. "En el parchís no se rinde ni cuando tiene las cuatro fichas en casa", reconoce Maria Lluisa, su madre. Una muestra de que su ambición no tiene límites.



