El joven aprendiz de Drogba

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Su hermano Jose no hace más que recordar las noches calientes en el Vélodrome. La mili de Koke fue preciosa, nada menos que en Marsella. No era el Olympique de los millones y el fraude de Bernard Tapie, Mozer, Abedi Pelé, Waddle y Papin, pero era el equipo de Drogba. "Ese tío es una bestia", decía cada vez que volvía a Málaga cuando todavía jugaba allí. Koke se fue a Francia cuando casi no era ni mayor de edad. El Málaga se quedó contento con 600.000 euros para tapar agujeritos y perdió un tesoro. Koke no debía ser ninguna medianía cuando el Olympique le dio la camiseta con el dorsal 10 el mismo día que Drogba se marchó al Chelsea.
Koke tiene ahora 24 años, así que los que justificaron su marcha advirtiendo que era un inmaduro y que igual no hacía carrera en el fútbol se han pegado un buen sopapo. Ha pasado por Marsella, Lisboa y Salónica, y si es por negociar no digamos. Estuvo sentado en una mesa con Luciano Moggi y no jugó en la Juve de milagro. Ni corto ni perezoso, ayer dijo que si el Málaga le llama para volver se las apañaría él solito para salir del Aris. Y que nadie en Salónica se está aburriendo. De momento, este año todavía le queda por visitar el Reebok Stadium de Bolton y el Allianz Arena en Múnich. Si no pueden viajar, quedan citados en Frente al Pintor y Café Teatro Romano, los dos bares de la familia. Allí sobran parabólicas para ver jugar al niño. Pero la familia le quiere ver en La Rosaleda.



