Xavi es el rey del tiqui-taca

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Aranzubía, Varela (sí, el de los dos goles en el Bernabéu), Marchena, Casillas y Xavi, aquellos que ganaron el Mundial Sub-20 del 99, en Nigeria, algún Rappel iluminado aseguró que serían los mismos que un día nos traerían a casa un Mundial de los buenos, de los grandes. Fijaron la fecha para 2010. Por qué no pensar que se han adelantado y lo que nos toca es traernos el título por fin de Austria y Suiza, dos años antes de lo previsto. Aquel equipo que ha conseguido el único Mundial que tiene en sus vitrinas el fútbol once español estaba dirigido magistralmente por un chaval con pelos de pincho de nombre Xavi, o Xavier Hernández Creus. Ayer, en este pasillo que nos ha catapultado a la próxima fase final, fue también el que decidió coger la batuta para guiarnos con una diestra de seda, pausada armonía para inventarse el segundo gol español, un sucedáneo de la maravilla que pudimos disfrutar hace tan sólo un mes en Aarhus.
No quiero olvidarme del Bernabéu. Qué bien le sienta el estadio madridista a este catalán. Ha fraguado dos partidazos en las dos últimas victorias blaugranas aquí, un par de imposibles si nos atenemos a lo que significa en estos días el coliseo de Chamartín. Se lo he comentado a la prensa sueca: últimamente el que viene al Bernabéu adopta sin reservas el papel de perdedor. El que juega en casa, pase lo que pase, siempre gana. Mérito que añadir al Xavi de azulgrana. Me da que le ha cogido gusto el culé a la pared de la Castellana y cada vez que asoma por aquí nos deleita con una de sus mejores actuaciones. ¡Qué pena de destino, Xavi, que nacieras al otro lado del puente aéreo!



