Fichajes espontáneos o científicos

Fichajes espontáneos o científicos

Siempre he creído que la política de fichajes del Real Madrid debía estar fundamentada en la anticipación. Esa filosofía necesita de un finísimo olfato para la detección de jóvenes talentos y de una organización internacional seria y estable, con oficinas repartidas por el mundo y con profesionales dignos de una multinacional, desde psicólogos a abogados. No basta con viajar y echar un vistazo. Ni es suficiente haber sido futbolista para intuir a un gran jugador. Se requiere instinto, preparación y fidelidad a la causa. En lugar de comisiones, ofrecer sueldos, seguridad social y cestas por Navidad.

Desconozco si el interés por el muchacho Altidore es científico o espontáneo. Ignoro si su seguimiento va más allá de un par de partidos o si alguien ha investigado en su vida para conocer sus hábitos y su ambición, su amor al deporte. No exagero. Los jugadores son el cuerpo de un club y, de la misma manera que una empresa no invierte millones de euros sin analizar el riesgo y la rentabilidad, una entidad deportiva no debería firmar un contrato sin saberlo todo. Si el chico ha pasado los controles, adelante. El márketing debería venir después.