Yo digo Moisés Llorens

Laporta y sus cortinas de humo

Moisés Llorens
Importado de Hercules
Actualizado a

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Mucho tiempo ha pasado desde que Frank Rijkaard era un tipo simpático para todos los estamentos del club. Cuando Johan Cruyff lo recomendó a Joan Laporta, tras el no de Guus Hiddink, parecía que se le permitiría todo. Y así fue. Arrancó mal en la campaña de su estreno, hasta que Edgar Davids apareció por el Camp Nou y el equipo encadenó una gran racha de victorias. Hasta el punto de que los culés estuvieron muy cerca de quedar campeones de Liga, pese a que en el mes de noviembre todos los daban por muertos. Además de buen juego, la Prensa no dudó en alabar la figura de Rijkaard, persona que parecía cabal, centrada y básicamente diseñada para hacer al Barcelona campeón, después de los años negros de Gaspart al frente del club.

Pero han pasado los años y el holandés se ha ido quemando como los cigarrillos que se fuma a escondidas, evitando las cámaras. Recibe golpetazos por todos lados y sería magnífico saber hasta cuándo tendrá paciencia la cúpula directiva. Fuentes cercanas a la planta noble aseguran que a Joan Laporta se le está acabando la paciencia, algo que a muchos de sus falderos hace tiempo que se les agotó. El plan inicial elaborado en verano prometía títulos, después de la ruinosa campaña anterior, en la que no se logró nada de cinco prometidos. Al presidente se le caería el mundo si se repitiera la historia. El pasado verano fichó a Thierry Henry para correr una cortina de humo. Si todo sigue igual, ¿qué pasaría? ¿Echaría a Rijkaard? Que sigan las cortinas.

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