Yo digo Juanma Trueba

Animales en peligro de extinción

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En algún infausto momento se puso de moda el futbolista desestructurado y los entrenadores despreciaron a los jugadores enteros (con cabeza, por si pensaban) en favor de las piezas de recambio. Como consecuencia de la especialización hemos visto futbolistas que han hecho carrera (y fortuna) sin otro mérito que tener dos pulmones. Tal vez, quienes más sufrieron este desguace estratégico fueron los centrocampistas, que acabaron divididos en defensivos, ofensivos, trotones o pivotes, hasta el punto de que el oficio casi ha desaparecido, inundado de defensas adelantados y delanteros cortos, eso que ahora llaman mediapuntas.

Lampard (como Cesc) es uno de los últimos vestigios del centrocampista que reparte y tiene gol, que piensa y corre. En él se reúnen virtudes que muchos equipos no acumulan hoy en día en un medio campo poblado. Por eso haría bien el Madrid en ficharlo, porque necesita centrocampistas que muevan el timón y cubran las ausencias de Guti. No basta con lo que hay: Gago está verde y Sneijder ha sufrido un repentino ataque de vértigo. Es extraño cómo el club ha olvidado la contratación de un gran centrocampista. Es raro también que Sergio Ramos, el futbolista que tanto nos recuerda a Pirri, juegue como central o lateral derecho, totalmente desestructurado.

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