Otra vez arriba el duelo Madrid-Barça
La Liga se va perfilando como cosa de dos. La jornada séptima ha hecho una criba que sitúa a Madrid y Barça en duelo directo por la cabeza y es un indicio de lo que nos espera hasta mayo. Cayeron Valencia, Sevilla, Villarreal y Atlético perdiendo el paso en todos los casos contra pronóstico. Se cuela por la rendija el Espanyol con el golpe de Mestalla, lo que es una saludable noticia para sumar tensión al campeonato. Pero se escapan los dos favoritos, cada cual a su manera, los de Schuster entre luces y sombras, impulsados por el alma irreductible de Raúl. Los de Rijkaard, apoyados en la fantasía de Messi.
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Raúl, otra vez. Motivado por el desplante de Luis, enfurecido por la evidencia de que repescará a Tamudo por la baja de Villa, indicó la ruta hacia la victoria entre las piernas de un Recre peleón. Al capitán le salía espuma por la boca por ir con España. Méritos reúne para aportar esa cuota de liderazgo tan valiosa en partidos a muerte, pero el Sabio no traga y Raúl se queda en casa. El capitán es una fiera como lo es Casillas, a quien se rindió el Bernabéu con ovación cerrada. El líder tiene la fortuna de alinear entre los palos a un portero salvavidas y de que el "Papa es alemán" y lo bendice, por este orden.
En Barcelona salió muy reforzado Messi en su duelo personal con el Kun Agüero. Fue mucho toro para el ariete del Atleti, aún en proceso de maduración. Messi acaparó los focos con un gol, con arabescos imposibles, tirando del equipo hasta robar plano al mismísimo Ronaldinho. Abbiati allanó el terreno con la cantada de la Liga en el primer tanto de Deco, pero el partido tuvo color azulgrana casi siempre. De momento el fútbol más brillante es del Barça. Tan brillante como fueron los goles imponentes de Javi García, Rossi, Riera y Sousa, que darán tema para hablar durante el parón liguero.



