El balonmano no arregla el caos
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Las Copas de Europa de balonmano pasan a celebrarse entre semana. Pero sólo a medias. Sólo cuando los equipos españoles y alemanes jueguen en casa. Pretenden poner fin al desbarajuste que ocasionan en las ligas nacionales, sobre todo la española, pues es la que mayor número de equipos aporta a las distintas competiciones continentales. Defienden que los intereses de la Liga tienen que estar por encima de los de cualquier otra competición. Un partido europeo es cosa de dos; un partido de Liga también es cosa de dos, pero su resultado está interrelacionado con los de todos. Y los torneos europeos afectan de tal manera a la Liga, que ésta se convierte en un galimatías a consecuencia del rosario de encuentros aplazados.
La Federación Española y la Asobal trataron de poner un cierto orden y llegaron a amenazar con un plante. Pero su intento no ha sido secundado por el resto de países. El resultado ha sido casi peor. Jugarán la Champions entre semana cuando sean los anfitriones; en fin de semana, cuando sean los visitantes, si el partido no es en Alemania. Pues sigue el caos. Y para prueba, lo que sucede esta semana. El miércoles jugaron Portland y Ademar, porque lo hicieron en casa; ayer lo hizo el Ciudad Real fuera, porque jugó en Alemania; mañana lo hará el Barcelona, porque juega en la República Checa y adelantó al miércoles, por tanto, su partido de Liga. Poco hemos avanzado. España ha conseguido autonomía para hacer lo que quiera, pero mandar, sigue sin mandar.




