Técnica, inteligencia y arrancada
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Un diez puro, capaz de hacer diabluras en el Santos junto a Robinho y de levantarse en el Werder tras su mala experiencia en Oporto. En cuanto llegó a un fútbol con más libertad que la violenta liga portuguesa dio lo mejor de sí mismo. Marcó trece goles con el Bremen, y fue sin discusión el mejor de la Bundesliga. Junto a Robinho en el Santos funcionó a tal nivel que les compararon con los famosos "meninos da vila", en homenaje al trío Nilton Batata, Juary y Joao Paulo en aquel Santos campeón de 1978 y que fue el mejor desde la jubilación de Pelé. Aquel equipo tenía lo que a Diego también le sobra, técnica e inteligencia. Se le compara con Kaká y desde luego no tiene mucho que envidiarle, si acaso su elegancia en la conducción de balón.
Todo el fútbol ofensivo de un equipo valiente pasa por él. Recibe la pelota y casi siempre elige lo correcto. Impresionante su arrancada, a veces tan útil como sus regates, y propia de un futbolista de una gran fortaleza física. Incluso en esa arrancada recuerda al gran Romario, y siempre con la cabeza levantada en busca del disparo. Imparable como en el Bernabéu y tantas veces en la Bundesliga, tiene la espina de la selección clavada porque se estrelló junto a Robinho en el preolímpico para los juegos de Sidney y desde entonces no termina de ganarse el puesto, ni siquiera en una reciente Copa América a la que faltó Kaká. Quizá crezcan sus opciones si da el salto al Real Madrid. Volveríamos a verle junto a Robinho y de blanco, como en el Santos.




