El culpable es el amigo Floyd Landis

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La Vuelta a España abandona hoy Galicia, la tierra de los añorados hermanos Rodríguez (Delio, Emilio, Manuel y Pastor), de Álvaro Pino o de Jesús Blanco Villar, nombres ilustres de nuestro ciclismo. Cuando recordemos este listado en un futuro añadiremos a Óscar Pereiro como el primer gallego ganador del Tour de Francia. Todavía no lo es, pero lo será. Es cuestión de tiempo, aunque no sabemos cuánto. En estos últimos días (incluso meses) anda Pereiro quejándose de que la organización del Tour le quitó el honor de portar el dorsal número uno y de que la UCI no le concede, por fin, una victoria que es suya por reglamento y méritos. Pero el campeón de Mos siempre se deja olvidado un nombre: Floyd Landis. El menonita es el único responsable de la situación de Pereiro. ¡El único! Si el americano no estuviera enredando con recursos y abogados y si admitiera con deportividad que hizo trampas, nuestro gallego tendría ya su nombre escrito en el palmarés de la Grande Boucle junto a los de Bahamontes, Ocaña, Perico Delgado, Indurain y, ahora, Alberto Contador. Ni siquiera su vieja amistad en los tiempos del Phonak (con este tipo de amigos, para qué quieres enemigos) justifica que Óscar omita al americano cuando busca a los culpables de sus males.
Apesar de su inoportuna caída de ayer, que esperemos no le complique su futuro en la carrera, Pereiro abandona Galicia como un héroe. El Tour es tuyo, Óscar. Y el corazón de los aficionados, también.



