Yo digo Juan Mora

Somos clase alta sin corona

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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En el 1.500 somos clase alta. Ahora mismo no tendremos reyes, príncipes o nobles, pero nos codeamos con todos ellos y nos miran con respeto. Lo dijo Coe en la víspera: "Ni en mi época vi tan fuerte al mediofondo español". ¡Qué razón tiene! Nos faltará un Cacho, pero atletas para estar en las finales nos sobran. En finales, además, carísimas. No hay carrera como el 1.500 donde haya mayor competencia para meterse en la final. Están los kenianos, están los marroquíes sucesores de El Guerrouj, los argelinos sucesores de Morceli, los países que compran la nacionalidad a los mejores kenianos y marroquíes... El 1.500 ha acabado siendo un mercado, donde los atletas son los primeros en ofrecerse. Por algo son carreras con mucho dinero en juego.

Y cuando hay dinero, llegan las tentaciones. Lagat, el campeón mundial que llegó a correr en 3:26, se vio envuelto hace unos años en escándalos de EPO; Ramzi, el subcampeón, es atleta que desaparece durante gran parte de la temporada hasta el extremo de que ayer salió con la peor marca del año de todos los finalistas. Ellos son los reyes del 1.500, distancia por otra parte en la que desde 1983 sólo ganan atletas nacidos en África. Meter cabeza en ese mundo no es nada fácil. Imposible para cualquier país que no sea España, único que metió a sus tres corredores en la final. Ciertamente faltó la medalla, pero no somos tan malos. Sólo nos falta el príncipe. Pero llegará de nuevo. Un detalle: Casado hubiera sido ayer campeón de Europa.

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