El gigante que se ganó el respeto

Cristoph Metzelder cerró su taquilla de los lujosos vestuarios del Bernabéu y se marchó del estadio, cerca de la medianoche, con una sensación de alivio indisimulada. Acompañado por su agente, Jörg Neubauer, el gigante alemán de 195 centímetros se fue a cenar al restaurante El Portón del Duque, ubicado en la milla gastronómico-futbolera de la capital. Allí se relajó y confesó a su gente que necesitaba un debut oficial con el Real Madrid como el que tuvo en la segunda parte del derbi. Metzelder (Haltern am See, 26 años) siempre fue un jugador con galones y no entendía las dudas que había despertado su llegada al Madrid.
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El kaiser teutón está llamado a sentar en el banquillo al dubitativo Cannavaro y formar pareja de hecho con Pepe, muy reforzado tras anular a Forlán en el derbi. Metzelder habla poco... pero hace mucho. El pasado miércoles jugó en Wembley los 90 minutos del Inglaterra-Alemania y estuvo impecable, anulando consecutivamente a Owen, Smith y Crouch. Que nadie olvide que Metze fue subcampeón del mundo en el Mundial de Corea y Japón y por eso en el año 2002 le dieron el Trofeo Bravo como mejor jugador de Europa Sub-23, por delante de Diouf y Joaquín. Digo más. En su primera acción de blanco cortó un balón en defensa, subió como un búfalo al ataque y casi cabecea a gol. Un buen central. Que sí.



