Kameni y el respeto de los galones
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Kameni habla bajito, casi susurrando. Seis periodistas le escuchan. El camerunés ya tiene pinta de líder. Su actitud le delata. Tiene cambios de humor, se le ve gesticular mucho durante los entrenamientos, quiere cambiar cosas, corregir errores... Quizá sea porque sin la presencia de Gorka Iraizoz se siente como liberado de esa presión que le hacía sentirse en permanente examen, condicionado por la indudable igualdad de nivel que había entre ambos y que tanto debate generó en los últimos dos años, el último de Lotina y el primero de Valverde.
No es que consideremos a Iñaki Lafuente peor o mejor que Gorka. Es que, sencillamente, al nuevo se le va a hacer más cuesta arriba disputarle la titularidad al camerunés por una cuestión de tiempo, de lógica e incluso hasta de respeto por los galones. Lafuente debería entender que la Copa del Rey será su feudo y que desde ahí forjará su pequeña gloria para poder estar a punto en el momento en que Kameni, esta vez sí, no pueda ni deba librarse de ir a la Copa de África en enero de 2008. Esa será la UEFA de Lafuente en la que tanta gloria cosechó Gorka.



