Terremoto arbitral escala 5,1

El domingo amaneció mi querida tierra manchega con un terremoto de escala 5,1. No cayeron casas ni edificios. Por suerte, no hubo caos urbano ni se partieron en dos las autopistas como en una película que recuerdo de Charlton Heston, con la famosa falla de San Andrés en California. Pero mis paisanos se llevaron un susto morrocotudo mientras desayunaban leyendo el AS. Mi sobrino Gonzalo, blanco por fuera y por dentro, me telefoneó dándome una clave perfecta: "Tío, menos mal que habéis puesto en portada lo de los dos penaltis. Es que en la pandilla del pueblo hay dos culés que me dicen que ahora le toca al Madrid sufrir con los arbitrajes y que más nos vale resignarnos. ¿Y por qué tenemos que callarnos?".
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El madridista no debe tomarse el asunto como el terremoto de ayer. No hay que esperar a que haya desperfectos graves para tomar medidas de precaución. Pérez Burrull sabe que esos dos penaltis no señalados no frenarán su ascenso hacia la cima arbitral. Al menos ayer todos los telediarios reflejaron, como AS, la tropelía del Pizjuán...



