La RFEF está haciendo el ridículo

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La Federación Española de Fútbol (RFEF) está cometiendo un atropello contra un equipo que, a todos los efectos es de Segunda División y, en consecuencia, miembro de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) Carlos Marsá no compró una plaza en la División de Plata sino que adquirió la mayoría de las acciones del Ciudad de Murcia y, posteriormente, decidió el traslado de sede hasta Motril. Todo legal. Todo perfectamente reconocido por el Consejo Superior de Deportes (CSD) y la LFP. ¿A qué juega Ángel María Villar? ¿Por qué se chiva a la FIFA y a la UEFA de que la "compra de una plaza atenta contra el espíritu deportivo y que los ascensos hay que lograrlos en el campo". El presidente de la Federación comete no uno, sino varios errores gravísimos en este asunto.
Un grupo de empresarios granadinos, que forjó el Granada Atlético, adquirió la plaza en Tercera del Guadix hace tres temporadas y este mismo año, se ha montado un belén impresionante en Figueres. El accionista mayoritario de este club de Segunda B lo ha trasladado a Castelldefels. Segunda B y Tercera son dos categorías dependientes de la Federación. Y Villar no ha dicho ni pío. Luego hay jurisprudencia. Lo de impedir jugar en Motril, o que ayer tuviera que pitar el delegado del 74 porque Sánchez Arminio no envió un árbitro a dirigir su partido en Linares es una payasada. Lo que le están haciendo al Granada 74 es una vergüenza. Y una persecución. Y la Federación está haciendo el ridículo. Hay que apoyar a muerte al equipo de Carlos Marsá,



