Piragüismo al alcance de todos
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Hoy voy a bajar el Sella. El Descenso del Sella es una de nuestras competiciones más festivas y tradicionales. En el calendario, el primer sábado de agosto está reservado para esta prueba. Todo un clásico en nuestro verano. Los ingleses tendrán su Grand National y su Oxford-Cambridge. Pues nosotros, el Descenso. Una competición mitad seria, pues se inscriben grandes piragüistas en pos del triunfo, mitad lúdica, porque una ingente participación se debe a gentes cuyo único objetivo es llegar. El Sella viene a ser como las maratones populares. El objetivo mayoritario es simplemente afrontar un reto personal, ser partícipe de una fiesta deportiva, pasárselo bien y descubrir una nueva y preciosa actividad que está al alcance de todos.
Eso es lo que me dijeron cuando nos propusieron a Miguel de la Villa, mi compañero de K-2, y a mí bajar el Sella. Y puedo decir que es verdad. El piragüismo me parecía complicadísimo. ¿Dónde aprender a no caerse? ¿Dónde conseguir la embarcación? Pues todo es tan fácil como federarse. Te ponen el monitor, la piragüa y después de cuatro horas de práctica, uno ya está en condiciones de bajar el Tajo. Este piragüismo no competitivo (¡qué gran labor de promoción hacen las federaciones y los clubes!) maravilla y engancha. Su potencial para los chavales es enorme ahora que priman las actividades en plena naturaleza. Y ya ven. En un santiamén me veo metido en un descenso carismático donde los haya. Mañana les cuento la experiencia.




