Yo digo Pedro P. San Martín

Guti nos hace rabiar y babear

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Recuerdo cuando hace casi exactamente un año, en su primera entrevista a AS, Capello me dijo: "Inventaré algo para que Guti sea titular". Guti, el eterno incomprendido, tiene algo por lo que conviene no darle nunca la espalda. Ese 'algo' es talento, una calidad suprema en su botas que atrae con la misma intensidad que repele su desigual entrega. Pero Capello ya sabía que tendría que tirar de Guti como Schuster sabe que a día de hoy es 'su' Kaká. Es un genio desequilibrante cuando las musas le tocan con la varita. Ocurrió ayer en Moscú: Guti entró en trance en una segunda parte gloriosa para hacerse dueño del partido y llevar al Madrid hacia una remontada soberbia. ¿Cuál es el secreto de Guti? Sentirse cómodo con el balón y bien protegido.

Y Guti encontró su territorio en Moscú cuando Raúl le garantizó enlace por delante y Diarra le supo proteger por atrás. El resto se lo guisó él solito: tocó de primeras, metió pases interiores, burló al contrario y cuando el guión se lo exigió se despachó un golazo cargado de inteligencia, engaño, precisión y un aplomo ante el que hay que descubrirse. Guti volverá a darnos dolores de cabeza durante la temporada, eso está garantizado, pero entendamos que no puede ser discutible su presencia en este equipo porque el Madrid no anda sobrado de duende. Hay que soportarle, señores, como soportamos tantas cosas que un día nos hacen rabiar y otros babear. Lástima que a Guti no le corra la sangre rabiosa de Raúl. Entonces sería perfecto.

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