Falta un cerebro que organice
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Descontando las buenas sensaciones que dejó Simao, este Atlético sigue estando dominado por una mentalidad defensiva de su entrenador, Javier Aguirre, que no convence a sus jugadores y con la ausencia de un organizador en el centro del campo, llámese éste Riquelme, que sepa dar ritmo, coherencia y sentido a un fútbol antediluviano, como el que volvieron a practicar ayer los colchoneros. Perdieron por sus errores en defensa y porque fallaron en el ataque. Pero hay datos preocupantes, como en especial el hecho de que la zona de creación sea un lugar de tránsito en el que se utiliza únicamente el pelotazo como recurso y, de esta manera, es casi imposible que los delanteros puedan tener la oportunidad de lucirse arriba.
Es cierto que estamos en pretemporada, que todos estos partidos tienen que servir para limar asperezas, pero el espíritu que vuelvo a ver no me gusta nada. Y en especial la cabezonería de un sistema que está basado más en asegurar el cero en tu portería que en el de conseguir la victoria. El Vasco se lo tiene que hacer mirar ya que con Simao, Maxi, Forlán, Agüero, Luis García y Reyes no vale otra cosa que mirar a la portería del rival y plantearte los partidos a meter un gol más que el adversario. Salvo sorpresa o cambio espectacular del equipo ante el Lazio y en Vigo, estoy convencido de que al final, Riquelme será colchonero como quieren los directivos. El Atlético ahora mismo es un gallo descabezado y así volverán a repetirse los errores del pasado.




