Una concentración de 53 días
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Medio millar de personas, veintiséis cámaras de televisión -más que cadenas hay-, Estopa, políticos, patrocinadores... La Selección de baloncesto iniciaba su camino hacia el Eurobasket y, la verdad, difícil encontrar una expectación similar en cualquier otro deporte cuando una de sus selecciones se pone en marcha. También es verdad que esa expectación se la ha ganado a pulso. Sus jugadores son nada menos que campeones del mundo. Pero antes que eso son auténticos profesionales. Quizá una cosa sea consecuencia de la otra. Porque hay que ser profesional convencido para afrontar con buena disposición y plena responsabilidad algo que los deportistas aborrecen: 53 días de concentración hasta la final del 16 de septiembre
Que sean campeones, no es excusa; que se conozcan tanto ellos como Pepu -son los mismos que hace un año-, tampoco. Una competición como el Eurobasket hay que prepararla a conciencia y todos están dispuestos a dar cuanto puedan para lograr el objetivo: ganar. Y en su responsabilidad dedicaron el día de ayer a cumplir con los compromisos de quienes les pagan y les atienden. De diez a una de la mañana, fotos con los patrocinadores; de una a dos, recepción con los políticos y la prensa; de cinco a ocho, grabación de dos anuncios. Y una vez dado al César lo que es del César, desde hoy, a entrenarse. Sin malas caras, porque la Selección es su verdadero equipo, el único donde se divierten jugando... y además ganan.




