Estos sí que son un muro

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Ayer fue el santo por excelencia del presidente de los presidentes: Santiago (¡Bernabéu eterno!). Él fue el primer visionario con los centrales, al traerse del Nacional en 1957 a otro Pepe (Santamaría) por 125.000 pesos. El genio de Almansa supo atender la recomendación sabia de Héctor Rial. El cacique uruguayo, atrás, y Di Stéfano, por delante, eran los líderes del mejor Madrid de siempre. Por eso me parece bien que el club haya apostado fuerte para tapar las hemorragias que sufría el equipo en esa posición en la que se ha despilfarrado el dinero de mala manera en los últimos años. Samuel, ¿muro o tabique?, y Woodgate dan fe de ello...
Decía Schuster en las televisiones de su país, allá por el mes de marzo, que en su once ideal le gusta que convivan "defensas argentinos, medios alemanes y delanteros brasileños". Debió ser una mala traducción, porque lo que de verdad ha traído es mano de obra germana para la zaga (Metzelder y Schorch) y picardía albiceleste para la delantera (Saviola). Pero la apuesta por las twin towers white (torres gemelas blancas) es tan fiable como prometedora. El gigante germano ha jugado la final de un Mundial (¿cuántas ha disputado Milito?) y mi denostado Pepe acabará demostrando que lo bueno nunca resulta caro. ¡Qué par de bestias!



