Yo digo Víctor Seara

Los abrazos ya no son los de antes

Víctor Seara
Redacción de AS
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La bandera a cuadros ya se había agitado en meta, pero el GP de Europa no se había terminado. Faltaban detalles interesantes. Los tres primeros coches descansaban bajo el podio. A la derecha, el McLaren MP4/22 del ganador con un lamparón bien visible, después de haber sido golpeado por la rueda delantera derecha de un Ferrari herido, que rodaba cuatro segundos más lento. Michael Schumacher disimulaba su desacuerdo con una expresiva mueca. Una vez terminada la carrera, el alemán dejó el muro de boxes velozmente y se fue a cambiar de atuendo. Iba caminando con Sabine Khem, su jefa de prensa. No parecía tan apesadumbrado como en el podio, unos minutos mas tarde. Detrás de los boxes, y cuando nadie le vio, se iba riendo a pierna suelta con su asesora.

Una media hora después del gran premio, Massa estaba hablando con algunos periodistas brasileños, descargando toda su rabieta después de haber perdido una carrera que tenía en el bolsillo. En eso le llegó el consuelo que necesitaba. Jean Todt se le acercó y le susurró al oído: "Buen trabajo, Felipe", sin el menor convencimiento, igual que el débil abrazo que le dio el francés poco después. Algo parecido ocurrió en McLaren un poco antes, porque igual de débil fue el abrazo entre Ron Dennis y Alonso una vez el asturiano se bajó del coche. Más que débil, fueron los brazos de Dennis los que atinaron a algo. Dos demostraciones de afecto para dos situaciones distintas. Esto ya no es lo que era. Flavio y Fernando, Jean y Michael se profesaban mas cariño.

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