Un descenso a pedales y sin frenos

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He seguido con interés las reacciones de los medios de comunicación sobre la espantada de las televisiones públicas alemanas ZDF y ARD en el Tour, hartas de escándalos de dopaje en su país. La decisión, en general, no ha sido bien vista. En Francia, Patrice Clerc, presidente de ASO, y el editorial del diario L'Équipe cuestionan que la huida se haya producido "en la carrera que más lucha contra el dopaje". La opinión de varios medios españoles ha sido extremadamente más crítica, porque califica de "hipocresía" el abandono germano. Lógicamente, estos acontecimientos no son para hacer la ola, porque estamos ante una noticia pésima, pero tampoco nos podemos quedar en el hecho puntual de la marcha de estas dos televisiones. Hay que mirar más a fondo.
La marcha de la ZDF y la ARD hay que meterla en el mismo saco del interminable chorreo de patrocinadores de equipos desaparecidos (Mapei, Comunitat Valenciana, Illes Balears, Phonak, Liberty, Würth, Festina...). Recordemos también que la Vuelta a España perdió el año pasado un importante sponsor tras el positivo de Floyd Landis en el Tour. El problema es que el ciclismo inició en 1998 un descenso a pedales, pero sin frenos. Los positivos del año actual confirman que el mensaje no se está entendiendo: Petacchi, Fertonani, Kessler, Piepoli, Sinkewitz... Pero al menos algo sí está cambiando. En aquel 1998, varios medio abandonaron el Tour en solidaridad con los que hacían trampa. Ahora, la protesta germana es contra el dopaje. Hay una notable diferencia.



