Congo, el culebrón del verano
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Congo se permite el lujo de convertir su futuro en el culebrón del verano. Aprovecha las últimas insensateces del dueño del Sporting explicadas a Eduardo Alonso en El Comercio el pasado domingo. Fernández considera al colombiano como el único futbolista válido de la plantilla. El resto son de Segunda B. El argumento del genial accionista puede interpretarse como un elogio a sus técnicos, por mantener la categoría con jugadores de un peldaño inferior, o de tirón de orejas a los incapaces presidentes que puso al frente del club para lograr plantillas ilusionantes. Ahora, los ejecutores de sus órdenes dieron orden de tirar la casa por la ventana para retener al colombiano. ¿Es el único goleador accesible? ¿Merece la pena asumir el riesgo?
Desde la lejanía, parece que Congo va a seguir en Gijón, pero la falta de una respuesta crea nerviosismo en Mareo. La presión de Fernández se hace insostenible, aunque presume de que no interviene en el día a día de la entidad. Me recuerda a Pinocho. El muñeco de madera es inofensivo, pero el dueño del Sporting es un forofo que ejerce de secretario técnico frustrado, sin que sus tristes experiencias de millonarios fichajes, lesionados incluidos, que llevaron al club a la bancarrota y al desastroso peregrinaje por Segunda, le hayan servido para rectificar o para dejar de complicar las cosas. Mientras, Congo sigue a lo suyo. A dar largas. Si no se queda, el problema será para De Dios, salvo que Fernández traiga la solución, que hasta puede ser un lesionado.




