Yo digo Víctor Seara

Un escándalo que acaba de comenzar

Víctor Seara
Redacción de AS
Actualizado a

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En el cerrado mundo de la F-1, la gente se conoce de sobra. Entre los más experimentados y curtidos miembros de algunos equipos hay detrás una historia muy larga, que muchas veces se cruza, al haber coincidido durante algunos años en un equipo. Se da, sobre todo, entre británicos. Ése es el caso de los actores de la película de espionaje que se proyecta estos días. Son los británicos Nigel Stepney, despedido de Ferrari, y Mike Coughlan, suspendido en McLaren. Compartieron todo tipo de información en el equipo Lotus y más tarde, en Benetton. Se les acusa de haber pasado información de Ferrari a McLaren. La justicia está metida de lleno en un caso que acaba de comenzar y que nadie sabe como va a terminar, aunque en ningún caso afectará a los pilotos, sino a los equipos.

Stepney era una especie de todoterreno dentro de la escudería Ferrari, aunque desde hacía varios años, desempeñaba el cargo de jefe de mecánicos. Todo lo contrario de Coughlan, un técnico de raza y prestigio. De buena fuente, Stepney no tenía ni la más remota idea de lo que se le venía encima. Curtido en mil batallas dentro de la Fórmula 1 de hoy y de otras épocas, había comenzado el año pensando en sacar adelante el proyecto F2007. Coughlan, mientras tanto, había perdido algo de su rojizo cabello, y manejaba mucha información de McLaren. Todo esto es muy extraño. Entre los dos, probablemente manejasen la mayor cantidad de información confidencial conjunta de toda la F-1. Esa información que puede hacer ganar carreras. Y hacérselas perder a otros.

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