Derecho a jugar en Los Cármenes

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Si el Granada 74 tuviera que jugar fuera de la capital de La Alhambra por el capricho, incomprensión e incompetencia de la clase política, sería una pena, una lástima y una oportunidad perdida. Y además, una injusticia. Mientras nuestros sesudos leguleyos siguen haciendo de su capa un sayo y de su capricho, electoralismo barato y populismo de Cine de Barrio, Carlos Marsá trabaja para hacer un equipo competitivo, atractivo y de Segunda División. Un proyecto que sea atractivo para los esponsor (a los que desde aquí animo a que apuesten por el 74), para la ciudad, la hostelería y, por qué no decirlo, para el Granada Club de Fútbol, el histórico de siempre.
Pero les digo más. Los otros seis equipos andaluces de la División de Plata (Cádiz, Xerez, Poli, Córdoba, Málaga y Sevilla Atlético) prefieren jugar en Granada antes que, por ponerles un ejemplo, en Murcia. Rivalidad regional, desplazamientos cercanos y ambiente de fútbol. La pena de todo esto es que cuando la política se mezcla con el deporte, éste siempre sale tarifando. Déjense de torpedear: El Granada 74 tiene que jugar en Los Cármenes. Es su derecho. ¡País!



