En efecto: Raúl, no te puedes ir

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Las personas pasan, pero el club permanece por los tiempos de los tiempos". ¿Cuántas veces habremos escuchado esta sentencia, en boca de directivos, técnicos y jugadores, sobre todo de individuos que dejan una institución? Tan cierta como peligrosa, es una máxima que se aplicará con total seguridad si finalmente Raúl Tamudo se marchase al Villarreal, pero contiene otra verdad oculta: cuando las personas que pasan han sido de capital importancia dejan al club desamparado, huérfano, con el riesgo de no volver a ser el mismo hasta que con el tiempo (lo mismo un lustro que tres décadas) surja una figura equiparable que le depare las mismas tardes de gloria que aquel que dijo adiós. Lo que Tamudo representa para el Espanyol no lo descubriremos ahora, entre las dos Copas, la final de la UEFA y los descensos evitados sobre la campana. Lo que fue justo antes de él, conviene recordarlo: 60 años de sequía en títulos y alguna que otra experiencia no tan lejana en Segunda.
Nos aferramos, por tanto, a la nueva Cofradía del Clavo Ardiendo. La creada en estas páginas por una voz autorizadísima, el vicepresidente deportivo: "Tamudo no está en venta". En tal caso, que se anule la reunión de mañana con el Villarreal; y nos da que no será así. El otro miembro de la Cofradía es De la Peña: "Tamudo no se puede ir", clamó ayer en AS. El cántabro acaba de renovar y se pone las manos en su esquilada cabeza sólo con imaginar que no podrá seguir dando pases a Raúl. Ya no hablamos de volver a Europa; hablamos de prevenir el descenso. ¡Ay...!



