Que nos descuenten la gloria
Noticias relacionadas
A la hora de negociar con un futbolista, el Real Madrid debería cuantificar el prestigio de vestir su camiseta. Si en este peculiar mercado se aceptaran los anuncios clasificados, yo lo redactaría así: "Pago menos, pero ofrezco más: gloria, historia y reputación. Si no le convence o necesita el dinero, váyase al Chelsea, que es un bonito barrio lluvioso. Pero yo no insisto: espero y tomo nota". Es seguro que así se escaparían muchos jugadores, pero serían exactamente los que no interesan. Comportarse de una forma especial es el primer paso para adquirir esa consideración. Con esa actitud, además, se evitaría el bochorno de los asedios inútiles.
Kaká es importante, pero no lo es todo. Otro llegó antes y lo más elegante será esperar al divorcio con la constancia de los amantes pertinaces. Pero ser fiel no es ser pesado. Lo mismo vale para otros fichajes. "Si prefiere el Barça, felicidades, le saludaré cuando mire hacia atrás. Si le gusta Italia le alabo el gusto por el arte, pero echará de menos el fútbol". Debería ser así y terminarían por entenderlo. "Esto es el Madrid y más allá están los otros. Usted decide".



