Yo digo Juanma Trueba

Capello, la insurgencia y Schuster

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Hierve el Madrid. No hay tregua. Los insurgentes atacan con el confeti en el suelo. La planificación de la próxima temporada se retrasa y, entretanto, Capello juega a mártir, tan despechado y tan íntegro que ha decidido no perdonar un euro; así de místico salió del Tíbet. Mientras Schuster espera entre las cortinas, el Barcelona presenta a sus refuerzos, uno que se parece a Vieira y otro que recuerda a Henry. En el Madrid, sin embargo, no hay más fichaje que Metzelder. Soldado está cerca y hay verdadero empeño por hacerse con el joven Drenthe. Por lo que se refiere a Kaká, la fijación es evidente, pero a la dificultad que entraña toda seducción se une en este caso la virtud de la doncella.

Así está el Madrid y así los alrededores. No digo mal, digo agitados. Es cierto que hace un año fue peor y la historia acabó con el título de Liga, pero haría mal el club en habituarse a la existencia en el precipicio, a la urgencia permanente, a la exposición continua. Todo ha salido bien, es cierto, pero no quiero ni pensar cómo estaríamos ahora si algo hubiera salido mínimamente mal. Hay un cabo por atar que golpea en la cara del Madrid cuando se levanta viento o cuando soplan dos. Conviene atarlo o cortarlo. Conviene templar y mandar. Conviene Schuster y conviene ya.

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