La final de la UEFA y el 4-0 al Barcelona
Si el partido responde al guión, los protagonistas están llamados a ser Ruud Van Nistelrooy y Sinama Pon
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Dos factores desequilibrantes pueden enredar el partido. Son cuestiones ajenas a lo puramente deportivo, pero están ahí, evidentes y de alta penetración en la cuestión psicológica. De un lado, Juande levantó la voz esta semana al no observar tensión de final en el vestuario. ¿Por qué? Sencillo. La Liga acabó medio mal para lo que algunos chicos del Sevilla habían imaginado y se desinflaron el pasado domingo. Mal asunto para llegar al Bernabéu. Y en el otro bando, veremos cómo reaccionan los jugadores del Geta a la actitud de Schuster, que ha aireado estos días sin pudor su ilusión por dirigir al Real Madrid. Seguramente el alemán sabrá gestionar esta situación incoherente, pero lo mismo ha provocado algún desconcierto y sospecha en las filas azulonas. Veremos.
Subrayados estos factores externos, si nos remitimos al puro fútbol, el partido aparece cuesta arriba para el Getafe, pero no es una cima imposible de conquistar. Al Sevilla le pueden suceder dos cosas. O que fulmine al Getafe sin dejarle respirar con su fútbol eléctrico, vertical y cargado de pólvora o que se despiste y tenga los mismos problemas que en la final de la UEFA ante el Espanyol. Schuster y sus jugadores saben que hay un camino para frenar y golpear al Sevilla: robarle el balón y salir a la contra. Se trata de romper las líneas aprovechando cierta anarquía que acompaña a los de Juande cuando se vuelcan en ataque. El Geta tiene uñas afiladas y de esto puede dar fe el Barça que fue humillado en la Copa con aquél 4-0. Yo no haría hoy apuestas...



