La historia se repite de nuevo
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Los abrazos y el jolgorio entre los mecánicos porque el McLaren del británico se había impuesto al otro McLaren del asturiano en Indianápolis, son los mismos que hace ya más de diez años se vieron en Subaru cuando el Impreza del escocés se imponía al del madrileño. Las muestras de cariño hacia Anthony, el padre de la criatura, son las mismas que se profesaban entonces hacia Jimmy, el progenitor de McRae. La alegría demostrada por la esposa de Ron Dennis cuando el otro súbdito de su Graciosa Majestad lograba su primera pole en el trazado de Montreal eran las mismas que exteriorizaba Karen, la parienta de David Richards, cada vez que Colin ganaba a Carlos Sainz. Lo que le está sucediendo a Fernando Alonso con Lewis Hamilton ya le pasó a Carlos con el escocés... pero ahora lo vemos por la tele.
Cuando Carlos llegó a Subaru la formación era una segundona que, gracias a su trabajo, se convirtió en campeona del mundo. Pero los británicos, esos seres que inventaron el término del fair play para pisotearlo sin compasión siempre que pueden, lejos de agradecérselo, prefirieron en 1994 que el chico del pueblo ganara el rally de su ciudad antes que el piloto españolito lograra un título mundial. Hubiera sido la primera corona de la historia para la marca nipona, pero ellos dieron prioridad a una victoria aislada... claro, de su compatriota. ¡Cuántas semejanzas con lo que le está ocurriendo esta temporada a Alonso! Por eso, Fernando, en cuanto puedas márchate de allí, porque te van a hacer la vida imposible como ya hicieron con Sainz hace más de una década. Gracias a él, Subaru y McRae fueron campeones, y se lo pagaron con patadas.




