De Bullock, bulas y otras historias

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Me resisto a preguntarle a Bullock si Navarro tiene bula arbitral. Lo dejó caer, bueno, realmente me lo dijo con todas las letras, la pasada temporada, cuando Real Madrid y Winterthur Barcelona también quedaron emparejados en los playoffs por el título de Liga. El domingo, Bullock no fue Bullock, al menos el Bullock que conocemos. Tuvo el gesto contrariado durante todo el partido y en el último cuarto sólo sumaba dos puntos. Entonces surgió su talento, mano a mano con su casta, y se inventó una canasta con adicional que cambió la suerte del partido (53-53). No sonrió, porque Louis no sonríe nunca, no pierde la seriedad y esa mirada cansada que parece mantenerle al margen de casi todo. Bullock recibió cuatro faltas personales -es el jugador ACB líder en ese apartado- y cometió tres, dos de ellas en dos ataques consecutivos que parecían haberle minado la moral. No lo hicieron.
Navarro también cometió tres personales y en su caso recibió seis. Está claro que ambos son el eje de referencia de sus respectivos equipos. Basile y Tomas son los encargados de maniatarles, de desquiciarles, de sacarles de sus casillas, algo que pocas veces sucede. Ocurrió con Navarro en el partido de Vitoria, que a la postre certificó el pase azulgrana a la final. Y a punto estuvo de pasar con Bullock el domingo, cuando con la citada jugada de tres puntos encontró luz donde todo estaba a oscuras. Me resisto a preguntarle sobre bulas y demás historias. Quizá lo haga hoy.



