Igualito que aquel alirón de 1980...

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La sangre no fluye por mis venas. Vuela. Es la embriagadora tensión que atenaza estos días a millones de madridistas concentrados en un objetivo único: ganar, ganar y ganar. ¿Quién dijo miedo? La Liga se juega en el Bernabéu, el santuario del fútbol mundial, la Bombonera de La Castellana... 80.000 almas llevarán en volandas a los soldados de Capello. Sólo imagino un final feliz, aunque el Mallorca de mi amigo Manzano se dejará la vida para demostrar su vergüenza profesional, primas aparte. Pero Chamartín es talismán y esta noche será una caldera de pasiones hirviendo junto a esa Cofradía que esta tarde se ha citado en el California de La Esquina del Bernabéu (19.00 horas). Los cofrades llevan tres meses soñando con este día y nada ni nadie puede frustrar la mayor explosión de júbilo que habrá en este bendito país desde la Séptima...
Recuerdo cómo fue, con sólo 15 añitos, mi primer alirón en el Bernabéu. 1980. La Real de Arconada había perdido en Sevilla (¡gran Bertoni!) y eso permitió al equipo de Boskov recibir al Athletic en el mismo contexto festivo en el que llega hoy el Mallorca: obligado el Madrid a ganar para reír el último y gritar "campeones". Lo vi en la Grada Joven, pagando cinco durillos por la entrada. Juanito y Pirri se comieron a los leones, Benito envió a Dani contra la pancarta de Soberano y el estadio rugió como nunca. ¡Qué subidón! Después, Castellana abajo, cláxones, el himno de las mocitas y banderas al aire. Pero no íbamos a Cibeles. Eran otros tiempos...



