Yo digo Maldini

Una pierna izquierda fabulosa

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

De su talento y de su inmensa pierna izquierda han salido obras de arte como aquel golazo al Empoli desde el centro del campo, los dos al Brescia el día de su debut en Italia que pusieron San Siro boca abajo y, por supuesto, aquel gol maradoniano con Nacional de Montevideo ante Wanderers con una arrancada desde su campo. Como Maradona a Inglaterra, como Messi al Getafe. La mañana siguiente El País de Montevideo sacó la foto del gol y el título de "Diego Armando Recoba".

Siempre tuve la sensación de que por talento puro Recoba ha sido uno de los mejores futbolistas de los últimos tiempos, un potencial Balón de Oro. No llegó nunca a lucir a ese nivel por su frialdad, en parte porque nunca le dieron la confianza en Italia para jugar en su posición natural. Estoy convencido de que si alguien es capaz de hacerle sentir importante, puede hacer estragos en nuestra Liga. Pocos le pegan mejor a la pelota que él y, desde luego, casi nadie es capaz de inventar como él. Técnicamente es un privilegiado, aunque ya necesita esfuerzos menos prolongados para rendir y por eso se adaptaría mejor a la mediapunta que a la delantera. En realidad esa es su mejor versión, la que nos haría recordar el Recoba de los viejos tiempos.

Noticias relacionadas

Como cuando debutó en Danubio con 17 años, un crío rebelde y atrevido que dejaba a los rivales en el suelo. Había crecido en el barrio de Maroñas en Montevideo, dejó Danubio para marcar 30 goles en 27 partidos en Nacional y fue sometido a un régimen especial nada más llegar al Inter para ganar peso. Allí tuvo momentos brillantes pero nunca terminó de estallar en Italia en la medida de sus posibilidades, jugando a menudo fuera de su posición natural bien cerca del área. Eso sí, se convirtió en el ídolo de la afición interista y Moratti, siempre el principal defensor de Recoba, le firmó un supercontrato que le convirtió en el futbolista mejor pagado del mundo en aquel momento.

Yo levanté la cabeza y tiré, para una vez que me ponen titular hice lo que me pedía el cuerpo" declaró después de marcar ante el Empoli desde el centro del campo. Esa falta de rebeldía ante la suplencia es lo que le ha hecho daño en el Inter, y su talento se fue perdiendo entre el banquillo y la falta de continuidad año tras año, un Scudetto tras otro. Lleva demasiado tiempo jugando demasiado poco para un futbolista de su enorme nivel. Son 31 años y aún le queda talento de sobra para quien le dé confianza. El que se atreva a apostar por él, sea el Atlético o sea otro, no se arrepentirá.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados