El malestar justificado de Juande

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Juande Ramos es un entrenador que nunca se ha caracterizado por sus rajadas. Entre los periodistas tiene fama de atender siempre al teléfono de manera correcta, aunque un tanto cortante. Y si tiene el día borde, quien más y quien menos pierde su capacidad de reacción. En la mayoría de las entrevistas, sus respuestas suelen ser estudiadas, medidas, meditadas y sin una palabras más alta que otra. No suele dar demasiados titulares. Y, por supuesto, jamás ha arremetido contra un arbitraje malo y supuestamente tendencioso. Pero el pasado domingo, vi un Juande diferente. Se encontraba con nuestros compañeros de Canal Plus y con David Silva. Gran elenco. El mejor entrenador y el mejor futbolista joven sentados en una misma mesa. Para sorpresa de quienes le conocemos, le dio un soberano toque a Ramón Calderón por su "celebración anticipada del título de Liga".
Aquí en Sevilla no ha gustado nada. Tampoco, me consta, a muchos madridistas. Pero a renglón seguido, puso encima de la mesa lo que muchos aficionados sevillistas piensan en voz alta: Qué casualidad. Manos de Dios de Messi y de Van Nistelrooy que los árbitros ignoran. Y al Sevilla, en cambio, Iturralde González, (¡vaya hombre!) escamotea un penalti impresionante. Tres campos, tres decisiones, dos beneficiados y un perjudicado: el Sevilla. Es una pena. Si esto pasa en Barcelona, Laporta y la prensa catalana hubieran estallado. Supongo que Calderón también. Así es el fútbol de este país.



