La Copa de la Paz trae la discordia
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Cuando todavía falta una jornada para dar por cerrado el presente ejercicio, resulta que en el Racing se habla más de la semana de vacaciones que se va al limbo por la llamada asiática (bendita para el consejo, maldita para el resto) que del reparto de millones que podrían llegar al vestuario vía maletín si es capaz de ganar al Betis.
En este caso la patata era muy caliente, pero al club no le ha costado mucho tomar una decisión. Por un lado se llena la saca de euros, pero por el otro consigues la pataleta lógica de un entrenador que busca lo mejor para la próxima temporada. Ahí se dibuja una línea muy fina que separa lo que es positivo para el club, y lo que es necesario para la plantilla. Mientras, desde otros lares avisan de lo perjudicial que resulta planificar un trabajo de pretemporada en base a la llamada del poderoso caballero. No seré yo quien afirme qué está bien o mal hecho en la casa de nadie, pero no creo que sea aconsejable reencontrarse con el morro torcido antes de meterse en faena. A nadie le amarga un dulce, pero la invitación llega tras una campaña para enmarcar gracias, entre otros, a Portugal, máximo detractor de la idea coreana.



