El punto es más de lo que parece

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Europa tendrá que esperar hasta el final, hasta la última jornada. En un partido macho, intenso, a cara de perro, el Real Zaragoza se sobrepuso a sus desgracias (Sergio García y Juanfran) y a sus circunstancias (Diogo), y tuvo en su mano el pasaporte para la Copa de la UEFA hasta el minuto 88. En La Romareda ya habían caído este curso los otros dos gallos de la Liga, el Barcelona y el Sevilla, y el Madrid, que ahora canta victoria, se salvó por los pelos. Víctor Fernández lo anunció en las vísperas con una osadía desacostumbrada en él: "El Madrid no sabe lo que se va a encontrar aquí". Y lo que se encontró el Madrid fue un Zaragoza enérgico y decidido, veloz. Y un formidable Diego Milito (acaso el jugador más determinante de esta Liga). Europa es la gloria para el Zaragoza. Y la gloria vale lo suyo. Hay que sudarla gota a gota. Sudarla y merecerla.
El empate final dejó un tanto afectado al zaragocismo, sin nada que ponerse a festejar cuando el premio gordo parecía conseguido, cuando estaba ahí, a dos minutos. Pero el punto de anoche es más de lo que parece, es casi la meta. Al Zaragoza le falta un último paso, sólo un puntito, para cuadrar definitivamente sus cuentas y hacerse justicia después de 32 jornadas consecutivas entre los seis primeros del campeonato español. El equipo aragonés se encuentra al límite de su energía y de su fútbol, pero depende de sí mismo. Y para eso vale el empate de ayer. Que no es poco.



