David no quiere ser protagonista
Noticias relacionadas
David Beckham pensó que nunca más iba a jugar con la selección inglesa. Tan convencido estaba que estos días de partidos internacionales se iba a dedicar a despedirse de los amigos y hacer esas cosas que se dejan para el final porque el final se acerca. Le dolía en el alma no poder participar en la mediocre campaña de los pross, pero estaba convencido de que ya no contaban con él. De repente y como consecuencia de la presión mediática y popular, Steve McClaren, contra el consejo de su asistente Terry Venables, dejó caer que igual le llamaba. Eso ocurrió hace una semana y desde entonces Beckham fue un manojo de nervios. Llegó el sábado, el día del anuncio de la convocatoria, y se levantó el primero de la cama. Tan sólo recibió la llamada del seleccionador media hora antes de que McClaren comunicara al mundo su cambio de parecer respecto al centrocampista del Madrid y hubo abrazos y celebraciones en Casa Becks. Y desde ese momento no se le ha oído.
La entrevista que publicamos se grabó el pasado viernes y Beckham no quiso hablar de una hipotética llamada de la selección. Desde que llegó, bajó el mentón y se puso a trabajar. No salió a la zona mixta tras el partido ante el Depor, bajó el último del autobús que llevó a los seleccionados al campo de entrenamiento del Arsenal, donde tampoco habló y, si puede, evitará salir a la zona mixta de Wembley tras la sesión del viernes o el partido ante Brasil del sábado. No quiere que nadie hable del circo Beckham porque hoy por hoy eso no existe. Lo que hay es un jugador con unas ganas horrorosas de hacerlo bien y seguir formando parte de una elite de la que nunca debió haber salido.




