Errores que se pagan muy caro
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Yates, coches carísimos y las modelos mas espectaculares forman parte de esta postal llamada Gran Premio de Mónaco. No solo eso. También forma parte indisoluble de esta carrera la presión, la pericia, la precisión con la que los pilotos deben afrontar un fin de semana con un margen muy escaso para el error. En el que el más mínimo fallo se paga realmente caro. Esas pequeñas salidas de trazada que en otro tipo de circuito son habituales cuando se empieza a tomar el pulso al trazado, no están permitidas en las calles de Montecarlo. Ayer tuvimos varios ejemplos de pequeños errores que se saldaron con coches maltrechos. Y de grandes equivocaciones que terminaron con coches que quedaron peor. En otra pista no habría pasado nada. Aquí sí.
Uno de los que no cometió ningún error fue Fernando Alonso, quien tuvo un primer día de libro en Montecarlo. Los McLaren funcionan de maravilla en este difícil dibujo monegasco, y aspirar al máximo en este circuito no es ninguna quimera. Fiabilidad, velocidad y constancia en prestaciones, y las ruedas duras que vuelven a dar buenos resultados en el MP4/22. Pero más allá de todo eso, en Mónaco son importantes otras cosas. Por ejemplo, estar concentrado a más del 100% en todo el recorrido, y sortear con la mayor velocidad posible las 19 curvas. Ayer lo vimos. Un error en los entrenamientos libres significa abortar los planes de pruebas; uno en la clasificación, salir desde atr y en carrera, irse a casa con las manos vacías.




