Si el Liverpool no impone su ritmo, morirá
Si el partido responde al guión, los protagonistas están llamados a ser Ruud Van Nistelrooy y Sinama Pon
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Se diría que la cuestión táctica primordial por parte de Rafa Benítez es cómo parar a Kaká. En teoría, que no en la práctica, si el fenómeno brasileño está atado de pies y manos, el Milán pierde más de la mitad de su potencial ofensivo. Decimos en teoría, porque en la final de Estambul de 2005, Kaká no llegó a la red más que en las tandas de penalti. ¿Cuál fue la razón? Puede que sea verdad el sambenito que le acompaña de que en los grandes eventos, en los partidos decisivos, se pierde por el campo. O quizás ocurrió que en aquella final Benítez supo taparle con Gerrard, Carragher y Finnan. La mala noticia para el Liverpool fue que Maldini (de cabeza) y Hernán Crespo sí encontraron el camino hacia la portería de Dudek. Conclusión: No todo el Milán es Kaká.
Benítez aprendió en Estambul que al Milán hay que jugarle a la velocidad del Liverpool. Meter presión a Pirlo, al veterano Seedorf, bloquear a Inzaghi y subir mil veces por las bandas con los laterales, que eso desgasta muchísimo al rival. A Kaká no se le puede dejar encarar y lo probable es que Mascherano se encargue de levantarle un muro protector ante Carragher y Agger. Es verdad que los dos centrales son de alta garantía, pero si alguna vez se quedan desprotegidos, pueden pasarlo fatal. Benítez pretenderá, con su estudiado plano del terreno, que Reina corra los menos peligros posibles. Lo normal es que hoy veamos al Liverpool convirtiendo el Olímpico de Atenas en Anfiel Road, donde los 'reds' saldrán a imponer su estilo. Si se dejan llevar, estarán muertos.



