El escándalo es tanto dopaje
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Es cierto que el Tour arrastra un escándalo. A mes y medio del comienzo de la edición de este año aún no ha proclamado al último ganador. Pereiro tendría que serlo, pero no puede ser declarado vencedor mientras Landis no sea culpable oficialmente. Pereiro personaliza el escándalo en el Tour, como no podía ser de otra manera pues es en esta carrera y no en otra donde se ha visto damnificado. Pero yo no centraría el escándalo en la carrera francesa, que ha dado muestras de combatir el dopaje con firmeza, sino en el ciclismo en general. Lo de que le den la victoria mes arriba mes abajo no deja de ser una anécdota ante el hecho de que los últimos vencedores de las grandes vueltas se hayan visto envueltos en turbios casos.
Empezamos con la Vuelta de 2005 y el positivo de Heras. Continuamos con el Giro de 2006 y la victoria de Basso, ciclista que tras reconocer su culpabilidad en la Operación Puerto echó marcha atrás en su intención de colaborar en la investigación. Seguimos con el Tour 06 y el positivo de Landis. Terminamos con la Vuelta 06 , cuyo ganador, Vinokourov, procedía de un equipo desaparecido meses antes por la implicación de su director, Manuel Saiz, en la trama de dopaje de Eufemiano Fuentes. Este es el auténtico escándalo, que ante tantas sorpresas no podamos poner la mano en el fuego por la legitimidad de las victorias, incluso una vez terminada la carrera. Y la culpa no será de los organizadores, sino de quienes se dopan y lo niegan además.




